Industria Pesquera China en Galápagos, una Amenaza a la Seguridad Nacional

Esthefanía Cárdenas

La presencia de flotas pesqueras chinas en el continente americano no ha sido noticia nueva en la última década. China posee una de las industrias pesqueras más grandes del mundo y su demanda de productos marinos ha incrementado gracias al exponencial crecimiento de su población y sus ingresos. Para responder a esta demanda las operaciones pesqueras fuera de la jurisdicción nacional del país asiático han sido apoyadas con subsidios del gobierno comunista y asistencia financiera (Shaver y Yozell 2018, 8). Actualmente el gobierno chino representa un aliado estratégico para varios países latinoamericanos. De hecho, en varios casos el sostenimiento de cuentas fiscales, pago de deudas y acumulación de reservas internacionales proviene de los derivados de los derechos sobre exportaciones con China (Rosales y Kuwayama 2012, 122). Sin embargo, parte del acercamiento entre estos países y el gigante asiático ha significado la presencia de grandes flotas chinas ejerciendo pesca ilegal sobre las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) de los diferentes Estados, entre esos Ecuador. La presencia de grandes flotas chinas pesqueras cerca de las Islas Galápagos representa importantes riesgos a la seguridad nacional y, además, puede generar un ambiente hostil en la región.  

  

El reporte de la presencia de flotas chinas con pesca ilegal o pesca no reportada en la región ha incrementado. Países como: Colombia, Perú, Argentina, Chile y Ecuador han tenido múltiples conversatorios con el país asiático para disminuir de manera conjunta este tipo de sucesos. Solo en enero del 2019 el tribunal de casación ecuatoriano ratificó la pena impuesta a los 20 tripulantes de la flota Yuan Yu Leng 999, quienes fueron interceptados por la armada nacional en el año 2017 con casi 300 toneladas de aletas de tiburón (Otiz 2020). Lejos de ser un problema olvidado, en julio de 2020 en Galápagos fueron detectados cerca de 260 buques pesqueros chinos en el límite de la Zona Económica Exclusiva Insular (ZEEI). Esto trajo una vez más el debate sobre el poder que ejerce la República Popular China sobre países con ingresos bajos.

Los riesgos ambientales y sociales de la sobre pesca y la pesca ilegal no se han hecho esperar. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, para el 2018 cerca del 90% de la población de peces marinos a nivel mundial estarían explotados o agotados (Kituyi y Thomson 2018). El uso de buques frigoríficos y transbordos, de la mano de una pesca poco selectiva en la que gran parte del producto marino es desperdiciado, ha causado daños posiblemente irreparables en varios ecosistemas. En el caso de Galápagos se debe considerar que este es un entorno marino con gran biodiversidad y que por la misma razón es muy frágil ante este tipo de actividades.

Otra de las consecuencias graves de la presencia china en las islas es el costo económico que representa para el Estado. “Se calcula que la pesca ilegal y no declarada genera unos beneficios anuales en el mercado negro de entre 15.500 y 36.400 millones de dólares” (Shaver y Yozell 2018, 8). Todo el dinero que no se recauda de los impuestos sobre esta pesca representa un golpe en la economía de los países más vulnerables. Además, el producto marino que es extraído se vende en mercados externos, lo que disminuye el consumo de este producto en los países de origen. Esto provoca que muchos pescadores locales se queden sin stock que pescar y pierdan su trabajo. Se debe recordar que la pandemia impactó en la llegada de ingresos provenientes del turismo a la isla, lo que representa una proporción importante de su sostenimiento económico. El impacto de la pesca ilegal solo hace más compleja la recuperación financiera de esta comunidad en medio de la crisis sanitaria.

La seguridad alimentaria es otro tema de debate en este escenario. Un ejemplo de esto es África, en donde la seguridad alimentaria ya se ha visto en peligro por la sobre pesca de parte de las flotas chinas (Daniels et al. 2016, 4). La seguridad alimentaria en las Islas Galápagos ha sido siempre un problema por resolver, pues al ser un ecosistema tan frágil, muchos productos no pueden ser obtenidos en el territorio. El pescado corresponde a una de las fuentes principales de proteína para las comunidades de las islas. La sobre pesca ha provocado que los mercados locales se vean afectados por la falta de este producto esencial en la dieta de los galapagueños.

La estabilidad geopolítica también se pone en riesgo frente a la pesca ilegal. En la última década se han reportado varios casos de pescadores chinos asesinados por piratas locales o fuerzas de seguridad en los países anfitriones (Hongzhou 2012, 22). El escalamiento de conflictos derivados de la pesca ilegal se hizo visible en el 2016 cuando guardacostas argentinos hundieron al buque chino Lu Yan Yuan Ya que se encontraba pescando en la ZEE. Al mismo tiempo, la pesca ilegal da cabida a actividades como la piratería y el crimen organizado, tráfico de drogas, tráfico de vida marina salvaje, migración ilegal, entre otros.

Ante un escenario como este es urgente la reacción del Estado Ecuatoriano para evitar un posible escalamiento de conflicto. El agotamiento de las vías diplomáticas debería ser la primera opción para el país suramericano. En segunda instancia, ya que China ha declarado no responder ante la Corte Internacional de Justicia ni al Tribunal Internacional del Mar, el arbitraje sería una forma óptima de resolver el conflicto. 

La industria pesquera china en Galápagos representa una amenaza importante para el Ecuador y la región. Los efectos de esta actividad son un peligro constante para la biodiversidad desde el punto de vista ecológico. Sin embargo, el peso económico y de seguridad alimentaria son puntos importantes a considerar cuando el enfoque es humanitario. El posible escalamiento de estos conflictos en América del Sur es una preocupación que no puede pasar desapercibida más tiempo en las agendas regionales e internacionales. Los intereses del gigante asiático, y en especial en un sector tan estratégico como Galápagos, deberían ser un tema de prioridad nacional para poder responder de manera efectiva a las necesidades de la vida marina y los pobladores de las islas.

Bibliografía 

Daniels, Alfonso, Miren Gutiérrez, Gonzalo Fanjul, Arantxa Guereña, Ishbel Matheson, y Kevin Watkins. 2016. “Los peces perdidos de África Occidental”. Investigación y Periodismo, ODI por Causa 

Hongzhou, Zang. 2012. “China’s Evolving Fishing Industry:: Implications for Regional and Global Maritime. RSIS Working Paper, Rajaratnam School of International Studies 

Kituyi, Mukhisa, y Peter Thomson. 2018. “90% of fish stocks are used up – fisheries subsidies must stop”. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura, Accesed Aug, 10, 2020. https://unctad.org/fr/pages/newsdetails.aspx?OriginalVersionID=1812 

Otiz, Sara. 2020. “El buque chino que pescaba tiburones en el 2017 hoy combate los ilícitos en el mar”. El Comercio, 24 de Julio de 2020. https://www.elcomercio.com/actualidad/buque-chino-pesca-tiburones-ilicitos.html 

Rosales, O., y M. Kuwayama. 2012. China y América Latina y el Caribe: Hacia una relación económica y comercial estratégica. Publicación de las Naciones Unidas, Santiago de Chile: Libros de la CEPAL. 

Shaver, Amanda, y Sally Yozell. 2018. “Casting A Wider Net: The Security Implications Of Illegal, Unreported, And Unregulated Fishing”. Report. Stimson Center. 7-18. 

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